El Bicentenario nos encuentra como un país profundamente desigual, con una impactante concentración de la riqueza en manos de unos pocos. El de hoy es un Chile privatizado, cuya soberanía económica se encuentra enajenada y restringida, consagrada por una democracia binominal y oligarquizada y un pueblo desmovilizado bajo la influencia del pensamiento único y la hegemonía cultural dominante, de carácter neoliberal.
A dos siglos de nuestra independencia, la tierra de Caupolicán, Guacolda y Lautaro sigue siendo esquiva con sus pueblos originarios. Se profundiza el histórico desencuentro con más represión y la aplicación draconiana de una aberrante Ley Antiterrorista, que materializa el despojo del pueblo mapuche protegiendo la “sacrosanta propiedad privada”.
En el Bicentenario, debemos volver a reconocernos en la larga lucha del pueblo chileno por su emancipación y verdadera independencia. Historia protagonizada por millones de hombres y mujeres anónimos, las y los que a lo largo de estos dos siglos han luchado por construir una patria para todos, sin exclusiones, para conquistar el derecho a edificar una República de hombres y mujeres libres, iguales y soberanos.
Reconocemos a las y los patriotas que soñaron construir una patria para todos en la lucha por nuestra independencia del dominio español. A hombres y mujeres como Bernardo O’Higgins, José de San Martín, Javiera Carrera y el guerrillero Manuel Rodríguez. Los reconocemos luchando juntos, “a paso de vencedores”, en la batalla de Ayacucho en 1824, para asegurar definitivamente la independencia de nuestra América. Los encontramos en Santiago Arcos y Francisco Bilbao, pregoneros de la Sociedad de la Igualdad y en el presidente Balmaceda, en su lucha para terminar con el monopolio salitrero. Nos inspiramos en los patriotas que encabezaron las grandes luchas y movilizaciones de los trabajadores y mineros de Chile, marcadas a sangre y fuego en masacres obreras ocurridas en 1907 -en la Escuela de Santa María de Iquique- o en el extremo sur, con el brutal incendio de la Federación Obrera de Magallanes, en Punta Arenas, en 1920.
Muchas luchas tuvieron origen y continuidad en Luis Emilio Recabarren, patriota de la construcción infatigable de la organización obrera, de su conciencia y cultura. Las encontramos volando en el Avión Rojo del comodoro Marmaduque Grove, militar socialista y masón quien, en 1932, asumiera durante 12 días la Presidencia de Chile, proclamando una República Socialista. Reconocemos la patria en la lucha por la tierra y la dignidad que unió a mapuches y campesinos pobres asesinados en 1934, en la matanza de Ranquil, en Lonquimay.
Nuestro Bicentenario debe verse con los ojos de los miles de rostros anónimos que participaron con coraje en las luchas de los pobladores sin casa, organizadores de las primeras tomas de terrenos como la acontecida en 1957 en la Población La Victoria, o en los sucesos de 1969 en Pampa Irigoin, en Puerto Montt. La patria para todas y todos se proyecta en el combate por los derechos de la mujer que impulsaron luchadoras visionarias como Belén de Sárraga, Amanda Labarca, Elena Caffarena, Julieta Campusano, Laura Allende y Julieta Kirkwood. También se proyecta en jóvenes patriotas insurrectos frente a la injusticia y la desigualdad como Héctor Barreto, José Domingo Gómez Rojas, Ramona Parra, Rodrigo Ambrosio, Miguel Enríquez y Carlos Lorca, junto a Jécar Neghme de la generación de la resistencia y las protestas antidictatoriales de la década de los ochenta.
Identificamos la patria en las luchas de las primeras organizaciones de los trabajadores hasta las de hoy, simbolizadas por Clotario Blest. La encontramos en las creaciones de Violeta Parra, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Víctor Jara y Nemesio Antúnez. La reconocemos en el Frente Popular y el gobierno del maestro Pedro Aguirre Cerda.
La lucha por nuestra segunda independencia económica y cultural la reconocemos en el triunfo de la Unidad Popular, encabezada por presidente Salvador Allende: en ese primer intento de ruptura real en un territorio gobernado durante 400 años por una minoría.
Para continuar la lucha por una verdadera patria para todas y todos, consideramos prioritario ensanchar la Izquierda y su vinculación con los trabajadores y movimientos sociales. El Chile del Bicentenario requiere recuperar su memoria histórica y popular, necesita de una Izquierda unida y movilizada con un claro sello allendista. Por ello, compartimos la invitación de trabajar juntos Por Más Izquierda
Esteban Silva Cuadra
Coordinador del Partido del Socialismo Allendista (PSA)
Publicado en Punto Final Nº 718, 13 de septiembre, 2010
A dos siglos de nuestra independencia, la tierra de Caupolicán, Guacolda y Lautaro sigue siendo esquiva con sus pueblos originarios. Se profundiza el histórico desencuentro con más represión y la aplicación draconiana de una aberrante Ley Antiterrorista, que materializa el despojo del pueblo mapuche protegiendo la “sacrosanta propiedad privada”.
En el Bicentenario, debemos volver a reconocernos en la larga lucha del pueblo chileno por su emancipación y verdadera independencia. Historia protagonizada por millones de hombres y mujeres anónimos, las y los que a lo largo de estos dos siglos han luchado por construir una patria para todos, sin exclusiones, para conquistar el derecho a edificar una República de hombres y mujeres libres, iguales y soberanos.
Reconocemos a las y los patriotas que soñaron construir una patria para todos en la lucha por nuestra independencia del dominio español. A hombres y mujeres como Bernardo O’Higgins, José de San Martín, Javiera Carrera y el guerrillero Manuel Rodríguez. Los reconocemos luchando juntos, “a paso de vencedores”, en la batalla de Ayacucho en 1824, para asegurar definitivamente la independencia de nuestra América. Los encontramos en Santiago Arcos y Francisco Bilbao, pregoneros de la Sociedad de la Igualdad y en el presidente Balmaceda, en su lucha para terminar con el monopolio salitrero. Nos inspiramos en los patriotas que encabezaron las grandes luchas y movilizaciones de los trabajadores y mineros de Chile, marcadas a sangre y fuego en masacres obreras ocurridas en 1907 -en la Escuela de Santa María de Iquique- o en el extremo sur, con el brutal incendio de la Federación Obrera de Magallanes, en Punta Arenas, en 1920.
Muchas luchas tuvieron origen y continuidad en Luis Emilio Recabarren, patriota de la construcción infatigable de la organización obrera, de su conciencia y cultura. Las encontramos volando en el Avión Rojo del comodoro Marmaduque Grove, militar socialista y masón quien, en 1932, asumiera durante 12 días la Presidencia de Chile, proclamando una República Socialista. Reconocemos la patria en la lucha por la tierra y la dignidad que unió a mapuches y campesinos pobres asesinados en 1934, en la matanza de Ranquil, en Lonquimay.
Nuestro Bicentenario debe verse con los ojos de los miles de rostros anónimos que participaron con coraje en las luchas de los pobladores sin casa, organizadores de las primeras tomas de terrenos como la acontecida en 1957 en la Población La Victoria, o en los sucesos de 1969 en Pampa Irigoin, en Puerto Montt. La patria para todas y todos se proyecta en el combate por los derechos de la mujer que impulsaron luchadoras visionarias como Belén de Sárraga, Amanda Labarca, Elena Caffarena, Julieta Campusano, Laura Allende y Julieta Kirkwood. También se proyecta en jóvenes patriotas insurrectos frente a la injusticia y la desigualdad como Héctor Barreto, José Domingo Gómez Rojas, Ramona Parra, Rodrigo Ambrosio, Miguel Enríquez y Carlos Lorca, junto a Jécar Neghme de la generación de la resistencia y las protestas antidictatoriales de la década de los ochenta.
Identificamos la patria en las luchas de las primeras organizaciones de los trabajadores hasta las de hoy, simbolizadas por Clotario Blest. La encontramos en las creaciones de Violeta Parra, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Víctor Jara y Nemesio Antúnez. La reconocemos en el Frente Popular y el gobierno del maestro Pedro Aguirre Cerda.
La lucha por nuestra segunda independencia económica y cultural la reconocemos en el triunfo de la Unidad Popular, encabezada por presidente Salvador Allende: en ese primer intento de ruptura real en un territorio gobernado durante 400 años por una minoría.
Para continuar la lucha por una verdadera patria para todas y todos, consideramos prioritario ensanchar la Izquierda y su vinculación con los trabajadores y movimientos sociales. El Chile del Bicentenario requiere recuperar su memoria histórica y popular, necesita de una Izquierda unida y movilizada con un claro sello allendista. Por ello, compartimos la invitación de trabajar juntos Por Más Izquierda
Esteban Silva Cuadra
Coordinador del Partido del Socialismo Allendista (PSA)
Publicado en Punto Final Nº 718, 13 de septiembre, 2010
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